Desarrollo Sostenible

Los coches no sólo contaminan


El desarrollo sostenible en las ciudades pasa necesariamente por una buena gestión de la movilidad urbana. A diario paseamos por nuestras ciudades y vemos cómo las principales vías se colapsan durante horas con cientos y miles de coches de cinco plazas ocupados por una persona. ¿Realmente esto tiene sentido?

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La contaminación en cifras

A pesar de lo que reza el título de este artículo los coches contaminan, y mucho. Actualmente, según los estudios del IDAE, en España el 50% del consumo del transporte por carretera se produce en vehículos privados, y en sí el transporte por carretera es un 80% del total de consumo del sector de transporte.

Esto nos deja el dato de que de todos los tipos de transporte existentes (aviones, barcos, camiones para transporte de mercancías, trenes, etc.), en España el vehículo privado representa aproximadamente un 40%. En cuanto al consumo energético, también según IDAE, el sector transporte se abastece de productos petrolíferos casi en un 99%.

Es evidente que el uso del vehículo privado tiene una participación más que significativa en el consumo de petróleo en nuestro país, y consecuentemente en la emisión de sustancias contaminantes. En 2002 el sector transporte fue responsable del 28% del total de CO2 que emitió España. Pero esto no es un dato aislado, sino que debe verse dentro de un contexto de crecimiento. La movilidad de las personas aumenta conforme lo hace el desarrollo económico, y por desgracia el uso del coche está aún demasiado extendido.

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Otros problemas asociados

Pero lo cierto es que además de esta realidad, los vehículos tienen otra serie de problemáticas asociadas. Además del evidente aumento de ruido y accidentalidad en nuestras ciudades, tienen el problema de la ocupación de espacio que suponen.

Esto se aprecia en primera persona en los numerosos atascos que se forman durante las horas punta. De media, los coches de nuestro país tienen aproximadamente una ocupación de 1,2 personas. 1,2 personas ocupando un espacio público pensado en general para 5; consumiendo un combustible dimensionado para 5; y emitiendo más de tres veces los gases contaminantes que les correspondería. Pero como una imagen vale más que mil palabras, aquí la tienen:

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Es una actividad de profundo egoísmo involuntario que realizamos día tras día. Y algunos están tan acostumbrados a esta situación que luchan a capa y espada en contra de la peatonalización de ciertos espacios de nuestras ciudades, para el disfrute de todos. “¿Cómo voy a ceder a la sociedad mi espacio y el que he robado a otras 3,8 personas? ¡Oiga, que está en juego mi comodidad!”.

Estos problemas no solo surgen con la simple circulación, sino también por la falta de espacios de estacionamiento. Hay algunas iniciativas como Parking Kong que pretenden simplificar la tarea de búsqueda de plazas en las ciudades. De esta forma, el conductor tendrá reservada su plaza antes de iniciar el trayecto y se reducen así los tiempos de circulación durante la búsqueda de aparcamiento. También hay aplicaciones como changers que te permiten calcular la huella de carbono en tus desplazamientos diarios, haciendo del transporte un juego con un objetivo claro: que seamos menos contaminantes.

Rumbo hacia una movilidad sostenible

Pero además de este tipo de iniciativas privadas, es necesario buscar otro tipo de acciones para la mejora de nuestras ciudades en esta materia. Y siempre sin olvidarnos que decidir apostar por la utilización preferente del vehículo privado también lleva un coste de oportunidad asociado.

Un ejemplo puede ser la posibilidad de creación de nuevas zonas peatonales, con las que también se fomentaría la creación de negocio en esa área que antes estaba ocupada por carreteras y flujo de vehículos con poca ocupación. En la siguiente figura se muestra cómo, según UITP, ha afectado al volumen de negocio la peatonalización de zonas de distintas ciudades europeas:

Aumento comercio zonas peatonales

El desplazamiento en bicicleta o a pie durante al menos 30 minutos es también altamente saludable para el bienestar de las personas, y utilizarlo en el transporte contribuye también a luchar contra el sedentarismo prominente. Estos 30 minutos suponen un recorrido medio de  3 km a pie o 9 km en bicicleta. Entran completamente dentro de la media de recorridos en coche más habituales en la Unión Europea, que está situada en torno a 6 km.

De cara a integrar el uso del coche con todas estas propuestas, consultorías especializadas como simArpa trabajan en el diseño de soluciones integradas para cada ciudad, facilitando a los conductores el rápido acceso a un transporte público de calidad desde eficaces parkings disuasorios a las afueras de las ciudades. De este modo, la competitividad del vehículo privado empezaría ahí donde el transporte público (por baja frecuencia o tiempo de transporte) no puede responder a la demanda.

Mediante la involucración de las instituciones locales, y a través de planes nacionales de desarrollo sostenible, podría realizarse una sustitución progresiva del vehículo por otros tipos de medios de transporte y la habilitación de espacios públicos para los ciudadanos. Esto, sin duda, redundaría en un beneficio para la sociedad y sería una apuesta completa por el desarrollo sostenible en las ciudades.

Referencias:

  1. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE. Consumo de carburante y las emisiones de CO2. <http://coches.idae.es/portal/Consumo.aspx> [Consulta: 14 de diciembre de 2015]
  2. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, IDAE (2006). Guía práctica para la elaboración e implantación de Planes de Movilidad Urbana Sostenible.
  3. Asociación Internacional de Transporte Público, UITP (2005). Mobility in cities Database.

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